MBL SPRING 24 – LA CRÓNICA

Como muchos habréis visto en nuestras redes sociales, hace justo dos semanas, nos reunimos más de treinta apasionados del ciclismo para explorar la impresionante Sierra de la Carrodilla. Aunque podría haber escrito esta crónica justo después del evento, preferí dejar que se asentara la euforia para ofreceros una perspectiva más serena y detallada.

Desde que Montsec Bikepacking Loop (MBL) cumplió su primer año, tenía en mente organizar esta quedada. Sin embargo, entre la falta de tiempo y la dificultad de encontrar una fecha adecuada, tuvimos que esperar hasta nuestro tercer aniversario para hacer realidad este encuentro social.

La inspiración final llegó en enero, cuando Isra de Cabañas y Estacas me invitó a una quedada en Cantabria. Aunque no pude asistir, ese fue el empujón que necesitaba para fijar una fecha y empezar a planificar nuestra propia quedada en el Montsec. Con lápiz y papel (bueno, más bien con una hoja de Excel), hice una lista de personas que quería que asistieran y comencé a enviar invitaciones. Sabía que muchos no podrían asistir, pero tenía la esperanza de reunir un buen grupo.

El sábado 25 de mayo, nos encontramos en Fonz para un fin de semana de bikepacking recorriendo la Sierra de la Carrodilla. No voy a detallaros cada kilómetro de la ruta, prefiero que vengáis a vivirlo en persona haciendo el Carrodilla Loop. Nosotros hicimos una versión adaptada para dos jornadas intensas, enfrentándonos a un terreno abrupto y desafiante. Las piedras del Montsec nos recordaron constantemente que estábamos en un terreno exigente, pero la belleza salvaje del paisaje y las vistas espectaculares hicieron que cada pedaleo valiera la pena. Las recientes lluvias habían transformado el entorno en un paraíso verde y frondoso, regalándonos panoramas impresionantes en cada curva.

Nos reunimos un grupo variopinto, tanto en personas como en bicicletas. Había de todo: gravel de rueda fina y ancha, gravel con suspensión, rígidas de montaña, «tractores» con ruedas plus, eléctricas y bicis de acero, carbono y doble suspensión. Cada uno había interpretado el recorrido de manera diferente, pero todos compartíamos el mismo entusiasmo por la aventura.

Lo más bonito de este tipo de quedadas es cómo diferentes formas de ver y practicar el ciclismo se unen en una experiencia redonda. Igual que en la cena, todos llegamos con hambre de pasarlo bien y descubrir nuevos platos. El ciclismo nos permite explorar rutas fuera de nuestro menú habitual y compartir la experiencia con nuevos amigos. Compartimos un fin de semana con personas involucradas en diversos proyectos relacionados con la bicicleta. Entre ellos se encontraban creadores de rutas, organizadores de eventos, fotógrafos, cineastas y fabricantes de bolsas para bikepacking. Pero, sobre todo, éramos disfrutones del ciclismo. Como dice el dicho, «de una boda, sale otra boda», y estoy seguro de que de esta reunión surgirán muchas más en diferentes lugares. De cada persona y cada ruta, siempre se aprende algo nuevo.

Espero que los que vinisteis os llevaseis un pedacito de esta tierra que me encanta compartir. ¡Nos vemos en la próxima quedada!

¡Salut y pedales!

LOS VÍDEOS